08 - agosto
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1845 # - LA REINA EN SAN SEBASTIÁN |
1845San Sebastian 8 de Agosto. Es indecible el entusiasmo con que cada día es recibida S. M. siempre que se presenta ante estos fíeles paisanos. Ayer fue S. M. al santuario de Lezo ; pero llovió tanto apenas se embarcó S. M. y la comitiva que todos se pusieron como una sopa. Hoy está el dia bueno; pero aqui en diez minutos varia tanto la atmosfera que á lo mejor llueve a cántaros. GACETA DE MADRID (nº.3985)(12.08) |
1845 San Sebastián 8 de Agosto La Reina y sus augustas Madre y Hermana siguen disfrutando la más completa salud. No menos agradable que la romería de Pasages fue la que verificaron las Reales personas. El tiempo estaba sereno y apacible. A la inmediación del puente de Santa María(??) tomaron la falúa preparada, y siguiendo rio arriba el Urumea desembarcaron en los caseríos de Loyola. El puente de este nombre, que atravesaron, estaba adornado con guirnaldas, y bajo de la corona Real colocada en el frontis se leía : A la Reina Doña Isabel II. El capitan y comandante general de la provincia, los altos funcionarios del Gobierno, el ayuntamiento y comisiones de la diputación foral, que mancomunadamente han costeado este festejo como los demás que en los siguientes días han de verificarse, y gran número de personas notables formaban en muchas otras embarcaciones el acompañamiento de la Real familia. Por tierra y en la misma dirección concurrían hacia Loyola multitud de gentes de toda la comarca, ansiosas de participar de la campestre diversión. La brillante música del regimiento de Mallorca y las de aficionados de esta ciudad y Pasages hacían resonar sus ecos agradables, y de todas partes un alegre y no interrumpido «viva la Reina» resonaba y repetía en las sinuosidades del valle. El contento y animación que se observaba en el angélico semblante de Isabel era indicio seguro de la emoción que aquellos amenos sitios, aquellas sinceras demostraciones la causaban. La Reina visitó la próxima ermita donde se venera á Nuestra Señora de la Uba, y se encaminó seguidamente á la cumbre de la Amezagaña, altura culminante, funestamente célebre en los fastos dé la pasada guerra civil, donde tantos leales perecieron invocando su augusto nombre. S. M. y S. A. subieron en artolas: la Reina Madre á pie, no obstante la muy larga y rápida pendiente. Largo rato se detuvieron en el magnífico punto de vista contemplando el Océano, la bahía de Pasages, San Sebastián y sus pintorescas comarcas, los empinados montes de Navarra, toda la extensión del frondoso valle, los pueblos de Hernani y Astigarraga, y en su mayor parte las verdes colinas dé Guipúzcoa, conjunto delicioso que elogiaron una y mil veces las Reales personas. Descendieron al fin, y siempre bondadosas aceptaron el ligero refresco dispuesto por las autoridades en uno de los caseríos. Entrada ya la noche volvieron á embarcarse, y acompañadas y vitoreadas en la misma forma regresaron á San Sebastián cerca de las nueve , encontrando iluminados los puentes, el embarcadero, y todo el caserío del interior de la ciudad contiguo á su palacio, cuyos habitantes quisieron ofrecer esta nueva y espontánea demostración de su contento y lealtad, porque nada faltase al placer de este día, que si tan gratas recreaciones ha ofrecido a nuestra amada Reina y augusta familia, deja también una memoria indeleble á los honrados guipuzcoanos que en el ameno valle de Loyola disfrutaron su amable presencia. (Heraldo.') |
1845 San Sebastian 8 de Agosto. SS. MM. y A. tomaron con toda felicidad el baño de mar, habiendo visitado la iglesia de San Vicente antes de verificarlo. Por la tarde se ofreció á SS. M M. un espectáculo que tenía todo el colorido local, una verdadera romería de todo punto conforme con las costumbres de este pais primitivo y casi patria real. A las cinco de la tarde se embarcaron SS. MM. y A. en una chanela al pie del puente de Santa Catalina , acompañadas del Sr. Ministro de Estado, gefes y demás de palacio. A su inmediación marchaban en otras embarcaciones el capitán general y autoridades de la provincia, así como la diputación foral y el ayuntamiento de esta ciudad. Subíase, á favor de la marea , río arriba por el Urumea, siendo el objeto de la correría el que S. M. gozase la agradable y encantadora vista que ofrecen los valles situados a derecha e izquierda del río; y en efecto no es posible gozar de un espectáculo más hermoso. Camínase al principio por una encañada, no muy cerrada, cubierta del más lozano verdor, completando la ilusión el ramaje que sin interrupción adorna las márgenes del río. Hasta 36 embarcaciones acompañaban á la regia comitiva, formando una vista deliciosa. La música del regimiento de Mallorca tocaba navegando por el río , y en el puente de Loyola se hallaba la de los aficionados de San Sebastián. El puente estaba adornado con ramos y guirnaldas de flores y una inscripción que decía: A S.M. la Reina Doña Isabel II; todo lo cual producía un magnífico efecto cuando se atravesaba por debajo de él. Siguiendo el curso de Loyola era la vista cada vez más bella , á medida que se ensanchaba el valle, hasta que se llegó al caserío llamado Esparchu. Es este una linda casa de campo, propiedad del Sr. D. Andrés Queheille. Gozaron desde sus balcones SS. M M. y A. un espectáculo que las complació sobremanera, pues además de que cuanto alcanzaba la vista era un paisaje precioso en extremo, á la orilla izquierda del río se hallaban los tamboriles, la comparsa de los famosos espatadanzanis(sic) y un inmenso concurso que vitoreaba con vivísimo entusiasmo. Al extremo de la huerta de esta casa se presentaron á las Reales personas tres pares de artolas; y habiéndose dignado S. M. la Reina y su augusta Hermana subir en ellas, echó el acompañamiento á andar cuesta arriba, causando imponderable júbilo en todos los concurrentes el ver á S. M. y A. sobre la sencilla cabalgadura de nuestro país, y á la Reina Madre marchando á pie por aquel camino fragoso, rodeada de las autoridades y personajes de su comitiva. La caseta de Uba, donde se apeó S. M. y oraron un rato, es una pequeña ermita , linda en extremo y de una sencillez que cuadra perfectamente con los demás accidentes de aquel paisaje campestre. Alli estaba esperando la música de aficionados de Pasages y gran concurso de gentes, señaladamente de labradores, todos los cuales daban muestras de la más sincera adhesión á la Reina de las Españas. Continuóse el paseo aún más arriba , en que la cuesta es cada vez más penosa, caminando S. M. y A. en artolas y la Reina Madre á pie como pudiera una de nuestras vascongadas. Deteníanse á cada momento á considerar el paisaje, cuya belleza renuncio al empeño, inútil para mí, de describir debidamente. Dire á V V . tan solo que la causa de la satisfacción tan completa que en aquel momento sentíamos todos tenía por origen la complacencia de ver tan satisfecha á S M. en medio de las montañas que son la delicia de los vascongados. En el alto de Ametzagaña había un pabellón sencillo con sillas de campo y escogidos anteojos para el servicio de SS. MM. Tres matronas de gallarda y hermosa presencia, vestidas á estilo de la tierra , las ofrecieron el refresco común del pais de agua y azucarillos. Puede competir con el más bello paisaje de la Suiza la vista que se goza desde aquel punto. La tarde estaba en extremo apacible, y al Occidente se veía el sol radiante, próximo a ocultarse en el mar. En la misma dirección se veía á San Sebastián al pie de la bella colina del castillo de la Mota, rodeada casi del todo por el Océano. A la derecha del espectador, en el fondo de las montañas, la hermosa bahía de Pasajes, cambiando de frente, el dilatado y variado valle, en cuyo término se divisa Astigarraga, y formando un anfiteatro inmenso, diversas líneas de montañas, cuyos picos discordes presentaban un conjunto imponente, viéndose en lontananza las crestas del Pirineo. Grande fue la complacencia que manifestaron SS. M M ., sirviéndose después de un ligero descanso descender á pie hasta la casa de campo del Sr. Queheille. En ella la comisión de la diputación y del ayuntamiento tuvo la honra de servir á SS. MM. un refresco, que se dignaron aceptar con extremada bondad. Cerraba ya la noche cuando SS. MM. y A. se embarcaron: la débil luz del crepúsculo, la luna próxima á ponerse, la iluminación de los caseríos sembrados por las colinas, la ciudad que se divisaba á lo lejos, las músicas, la confusión de botes y gabarras y el movimiento de las aguas formaban un cuadro deliciosísimo, que duró en armoniosa gradación hasta el punto en que desembarcaron SS. MM. en medio de una inmensa muchedumbre y numerosos faroles dispuestos para acompañarlas á palacio , como asi se verificó. Cada dia es mayor el entusiasmo que muestra el pais por las Reales personas al ver su bondad, afabilidad y lo contentas que se hallan entre nosotros. Se cree que mañana visitará S. M. á las monjas de Rentería , yendo por mar desde la Herrera, y que esta noche probablemente asistirá al teatro, habiéndose escogido para la representación la pieza de Bruno el Tejedor. (.Heraldo.) |
1865
- Acuerdo sobre el trazado del camino
- El Ayuntamiento no presenta inconvenientes respecto al caso actual del camino trazado conforme al plano presentado.
- Se contempla la posibilidad de cambiar la dirección de la Compañía si se juzga necesario, apartándola de la vía férrea en la sección marcada con las letras A y B.
- Conflicto institucional y dimisión del Ayuntamiento
- Se produjo un incidente de discordia en las votaciones del Ayuntamiento que tuvo que ser dirimido por el voto de calidad del Alcalde, provocando tensiones internas.
- En favor del bien público, el Ayuntamiento anterior presentó su dimisión y, tras aceptarse, se convocaron nuevas elecciones de las cuales surgió la corporación actual.
- Causa de la discordia en el plan de ensanche
- El motivo de la disputa se centró en si se debía aplicar una pequeña modificación al plano aprobado para el ensanche de la ciudad.
- La propuesta consistía en suprimir una manzana de cinco o seis casas con su solar, junto con el terreno para una Alameda que conectaría la plaza vieja con el paraje de Zurriola y el paseo de Santa Catalina.
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