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# KONTXAKO BANDERA 1890 BANDERA DE LA CONCHA
Con una mañana espléndida y extraordinaria animación se verificaron en la Concha las anunciadas regatas. Desde las diez se notaba en la bahía inusitado movimiento de embarcaciones, gran afluencia de bañistas y mucha gente que desde el paseo, puerto y avenidas quería presenciar la fiesta marítima. Antes de las once llegó la familia Real a la caseta, y embarcándose en la escampavía Guipuzcoana, se dirigió al crucero Isla de Luzón, desde cuya toldilla siguió con la mayor atención todas las peripecias del regateo. Acompañando á SS. MM. y AA. se hallaban a bordo del crucero, las señoras duquesa de Medina Sidonia y marquesa de Martorell; el ministro de Ultramar, Sr. Fabić; contraalmirante Sr. Catalá, vicealmirante Sr. Rodriguez Arias, teniente general señor conde de las Quemadas, duques de Sotomayor y Medina-Sidonia, ayudante de Su Majestad coronel Ezpeleta, comandante del puerto, Baldasano; y el teniente de navío, D. Luis Ibarra, comandante del Tajo. Han tomado parte en el primer recorrido las lanchas Invencible, de San Sebastián; Orio, del puerto de su nombre, y San Pedro, de Pasajes. La primera anduvo las cuatro millas en veintidós minutos y cincuenta segundos, y la tercera en veinticuatro minutos y dos segundos. En el segundo recorrido tomaron parte las lanchas Elcano, de Guetaria, y Cariño, de San Sebastián. La de San Sebastián hizo el trayecto en veintidós minutos y 26 segundos, y la de Guetaria en veintidós minutos y treinta y un segundos. Los premios han sido adjudicados en esta forma: primero, lancha Cariño, de San Sebastián; segundo, Elcano, de Guetaria; tercero, Orio, del puerto de su nombre, y cuarto Invencible, de San Sebastián. Terminadas las regatas fueron aclamados los vencedores por la multitud que llenaba en la Concha toda clase de embarcaciones. Uno de los vapores de Mercader ha cruzado la bahía durante la fiesta repleto de gente. La banda municipal ha tocado a bordo de un lanchón. El crucero Isla de Luzón estuvo engalanado mientras se encontró á bordo la Real familia. Los remeros desfilaron con sus lanchas ante el buque de guerra, saludando á 8. M. la Reina Regente. Se han cruzado muchas apuestas. Parte del público que presenció las regatas adjudicó equivocadamente el primer premio á la lancha Orio, que llegó antes que sus dos competidoras en el primer recorrido. Ganó dicho premio la lancha Cariño, de San Sebastián, que tomó parte en el segundo recorrido y empleó menos tiempo que la de Orio en andar las cuatro millas. El jurado dividió las regatas en dos secciones para evitar algún accidente desgraciado, en vista de los muchos botes que poblaban la Concha. Para ello estaba facultado en el programa de la referida fiesta marítima.(El Guipuzcoano) |
Las regatas No puede pedirse día más hermoso ni mar más bella de los que disfrutamos para regatas al remo. La bravía mar cantábrica aplacó sus furores, cual si deseara contemplar en calma la lucha de destreza y de resistencia de nuestros bravos heróicos pescadores. Y allá en lo alto de un cielo azul parecía que el sol resplandecía con su luz más viva para prestar regocijo á la fiesta. ¿Cómo describir el espectáculo que ofrecía la encantadora Concha? Infinidad de lanchas, a las cuales se mezclaban algunos vaporcitos, cruzaban sus aguas tranquilas. Iban y venían las ligeras embarcaciones, esperando que llegase el momento de las regatas para tomar posiciones. Las lanchas justadoras cercaban á la en que iba el Jurado. Anclado junto á la isla, el Isla de Luzón lucía los colores de su telégrafo. La banda municipal mezclaba sus acordes al sordo acompañamiento de las mansas olas, que se deshacian en blanca espuma en la suave playa, y al murmullo de la multitud, que en el paseo de la Concha, en la playa, en los muelles, en la isla de Santa Clara y en los caminos del monte Urgull discurría bulliciosa. Antes de la hora fijada para dar comienzo a las regatas, llegó la familia real a la caseta, y embarcándose en la Guipuzcoana, se dirigió al Isla de Luzon, desde cuya toldilla presenció la fiesta. Acompañaban á D. Cristina las señoras duquesa de Medina Sidonia y marquesa de Martorell, y los Sres. Fabié, Rodriguez Arias, conde de las Quemadas, duques de Sotomayor y Medina-Sidonia, coronel Ezpeleta, Baldasano é Ibarra. Teniendo en cuenta que las muchas lanchas que cruzaban por la bahía pudieran ser causa de algún accidente desgraciado, si regateaban á un tiempo las cinco traineras justadoras, el Jurado dividió la regata en dos secciones, que habían de verificarse al cronómetro, adjudicándose los premios á las lanchas que verificasen el recorrido en el menor espacio de tiempo. Les correspondió regatear en primer término á las lanchas Orio, del puerto de su nombre, patron Manuel Olaizola, con bandera verde; Invencible, de San Sebastián, patrón Juan Cruz Carril, con bandera encarnada; y San Pedro, de Pasajes, patrón Evaristo Inda, con bandera morada. Dichas lanchas estaban colocadas de izquierda a derecha del espectador en la Concha, en el órden que las hemos nombrado. Salieron bien y con igualdad, no notándose diferencia apreciable hasta que pasaron de puntas. Cuando llegaron á las boyas, se vió que Orio y la Invencible viraban en torno de su boya respectiva casi á un tiempo, y que San Pedro quedaba distanciada. Al regreso, Orio tomó la delantera, haciendo el recorrido en 22 minutos y 40 segundos. Le siguió la Invencible, que llegó cinco segundos después (22-45), y San Pedro quedó bastante atrás, sin que podamos determinar exactamente el tiempo empleado por esta trainera. Fué más interesante la segunda regata. De público se decía que la Cariño y la Elcano eran, sin disputa, las lanchas mejor tripuladas, y así resultó, con efecto. Patroneaba la Elcano, que llevaba bandera amarilla, José Balenciaga, de Guetaria, y se colocó á la parte de la isla; la Cariño, de San Sebastián, con bandera blanca, y colocada del lado de Urgull, iba patroneada por el veterano Luis Carril, vencedor en las regatas del año pasado. Eran próximamente las doce menos cuarto cuando se dió la señal de arrancar. Partieron como una flecha ámbas traineras, marchando con mucha igualdad. Así llegaron á las boyas que señalaban el regreso, en torno de las cuales viraron casi al mismo tiempo. Se notó que la Cariño había logrado alguna ventaja en la virada. Embocaron el canal casi á la par, remando las dos admirablemente. Solo momentos ántes de llegar se notó que la Cariño llevaba ventaja, que mantuvo, terminando su recorrido en 22 minutos 15 segundos, ganando así el primer premio, y obteniendo el segundo la Elcano, que hizo la travesía en 22 minutos 18 segundos.
Por consiguiente, ganaron el tercer premio, la Orio, y el cuarto, la Invencible. La multitud prorrumpió en aplausos a la terminación de las regatas. Como no todo el mundo había tenido la curiosidad y la paciencia de medir el tiempo empleado por las lanchas justadoras en hacer el recorrido, se discutió mucho acerca de lá cuál de ellas correspondía el primer premio. Las discusiones cesaron en cuanto el amigo Cristóbal Carrasco escribió en los tableros de su tienda, en gruesos caracteres, el resultado general. (La Libertad) |
Las regatas A bordo de uno de los vapores del Sr. Mercader, vistosamente engalanado, nos dirigimos a la mañana participando de la alegría general, á presenciar de cerca las regatas que se habían de verificar. El panorama que a bordo presentaba la falda, y caminos que conducen al castillo de la Motta, como así mismo el puerto, paseo de la Concha, monte Igueldo y la Isla, es más para visto que para descrito. Baste decir que se calcula de 10.000 a 12.000 almas, las que desde dichos puntos presenciaban el espectáculo. La Bahía y salida del puerto en todo el trayecto que habian de recorrer las traineras, veianse infinidad de botes y vapores atestados de espectadores. La animación era grande y general. De pronto se vé ondear en el palo mayor del crucero Isla de Luzón, el pabellón de Castilla; es que la real familia se encuentra ya a bordo de dicho crucero para presenciar la lucha de nuestros marinos. Se hace la señal convenida. Son las once y veintitrés minutos.. En medio del ruido que producen los cohetes y la aclamación general, salen por fin del punto de partida las lanchas-traineras de Orio, procedente del puerto de igual nombre con bandera verde; su patrón Manuel Oloizola. La de San Sebastián con bandera encarnada, su patrón, Juan Cruz Carril; y la de Pasajes con bandera morada, su patrón Evaristo Inda, empezando el primer recorrido. Desde el primer momento se ve que la trainera de Orio, aunque insignificante, vá sacando ventaja a las otras dos. Y así, casi unidas,llegan las tres juntas a la meta. Dá primero la vuelta la de Orio con una rapidez magistral, y empieza á tomar ventaja, seguida muy de cerca por la de San Sebastián. En este medio recorrido tardan once minutos y treinta segundos. La de Pasajes empieza a ceder, comprendiendo tal vez, que no puede luchar con sus contrarios, dejando solas á las do Pasajes y San Sebastián. Estas van casi juntas todo el camino; pero la de Orio haciendo un supremo esfuerzo, logra llegar segundos antes al punto de partida. Levanta los remos en señal de victoria, y es aclamada y saludada con los aplausos de la multitud y los acordes de la banda municipal, que a bordo de un lanchón se encontraba en medio de la bahía. Son Ias once y cuarenta y cinco minutos cuando la trainera de Orio llega victoriosa al punto de partida, tardando por lo tanto veintidós minutos escasos en hacer el recorrido, el cual era de cuatro millas; dos de ida y dos de vuelta Nueva expectación: va a empezarse el segundo recorrido que es el más interesante. En este toman parte las lanchas traineras de Guetaria con bandera amarilla, su patrón José Babuciaga; y la de San Sebastián con bandera blanca y su patrón Luis Carril, tripulada por viejos marinos. En este momento se ofrecen momios de 80 á 20 a favor de San Sebastián. A las doce y diez minutos salen unidas con dirección a la meta y unidas dan la vuelta á ésta, tardando en el recorrido diez minutos y treinta segundos. No es fácil apreciar las distancias en el mar, pero desde luego se vê, que aunque insignificante, la trainera de Guetaria lleva alguna ventaja. La de San Sebastián procura mantenerse a la altura de su contraria, hasta que haciendo un esfuerzo sobrenatural a la entrada del puerto, logra aventajar en una lancha a la de Guetaria. Estos dan un nuevo avance y alcanzan a sus contrarios dentro ya de la bahía. La lucha en estos momentos es interesante, magnífica; estas son regatas. Así, y trabajando como saben hacerlo los hijos de nuestra costa, llegan al punto de partida alzando los remos la de San Sebastián, segundos antes que la de Guetaria. El entusiasmo en este momento es muy grande; músicas, cohetes, hurras y vivas dados á San Sebastián atruenan el espacio. En todo el recorrido tardaron 21 minutos y algunos segundos, por lo tanto segundos menos que las que lucharon primeramente. El jurado por unanimidad, adjudica el primer premio consistente en 2.000 pesetas, á la lancha Cariño de San Sebastián; el segundo de 1.070 á la denominada Elcano, de Guetaria; el tercero á la lancha Orio, del puerto del mismo nombre; y el cuarto de 100 pesetas, a la Invencible de San Sebastián. Terminado el acto, las cuatro lanchas premiadas se dirigieron á saludar á la reina, de la cual oyeron lisonjeras alabanzas. En resúmen, y para concluir, diremos que las regatas celebradas resultaron lindísimas, viéndose que todos los tripulantes trabajaron con fé y llenos de entusiasmo por dejar su nombre a la altura que ya nos era conocida. Nosotros repetimos con el público: ¡Vivan los viejos marinos donostiarras! Vivan los hijos de nuestra costal (La Voz de Guipuzcoa) |
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