Se inauguró el establecimiento cuyo nombre es el que encabeza estas líneas.
El acto resultó brillante.
Habíase adornado el pabellón nuevo de San Martín con gallardetes, guirnaldas, plantas y flores, presentando un bonito aspecto.
Antes de la hora señalada notábase gran animación en derredor de dicho pabellón.
A la puerta de éste veíanse al ministro de Estado, general Zappino, gobernador civil y militar, presidente de la Diputación, al vicepresidente de la comisión provincial y autor del mencionado establecimiento señor Balbás, al alcalde y varios concejales y demás autoridades.
Minutos después de las tres llegaron don Alfonso y su familia, acompañados del alto personal palatino, penetrando todos en el local destinado a la expedición de leche maternizada.
Descubrióse la lápida conmemorativa y acto seguido, bajo la dirección de Mr. Daler, director de la Granja Fraisoro, comenzaron a funcionar las máquinas de esterilizar y maternizar leche.
Los aparatos funcionaron con verdadera perfección, siendo probado el lactante líquido por varios de los visitantes.
Estos hicieron grandes elogios del nuevo y benéfico establecimiento, donde prestan servicio Hermanas de la caridad, siendo de notar el aseo é higiene que allí se observan.
El mejor elogio que podemos hacer del establecimiento que nоs осupa, es el de que los médicos de Cámara señores Albert y Cortajarena, que inspeccionaron la instalación, manifestaron que es de lamentar no haya establecimientos iguales en todas las poblaciones de España сon lo cual disminuiría la mortalidad que se observa en los niños, mortalidad que asciende a un 50 por 100.
Terminado el acto de la inauguración, que fue amenizado por la banda municipal, sirvióse un «lunch» a don Alfonso y su familia.
Al despedirse, el alcalde regaló ramos de flores a doña Cristina y a sus hijas.
Luego sirvióse otro lunch a las autoridades y demás invitados al acto.
A la salida de aquéllos ocurrió un accidente, por fortuna de escasa importancia.
El coche que debía ocupar doña María Teresa, al acercarse á la puerta del pabellón, chocó contra un mástil donde habíanse colocado gaIlardetes, y perdió la portezuela que llevaba abierta, cayendo al suelo.
Doña María Teresa tuvo que ocupar otro carruaje. (La Voz de Guipuzcoa)
No hay comentarios:
Publicar un comentario