La Salve solemne en Santa María, se verificó con la solemnidad de costumbre.
Los concejales conservadores asistieron. No habían de asistir!
Por la noche el Ministro de Fomento sentó a su mesa a los Sres. Silvela, condes de San Román y Torremuzquiz y Lizariturry.
De la comida solo se sabe que hubo en ella pan español, que es el que suele emplearse para hacer buenas migas.
Ignoramos si se hicieron.
@ - LA SALVE
Mucho antes de la hora señalada para la celebración de tan solemne acto, el público invadió las calles de San Martín, Loyola, Hernani y Mayor.
El aspecto que aquellas vías presentaban era precioso, pues los balcones de los edificios se hallaban atestados de gente, magníficas colgaduras, de vistosos colores, dominando los de la bandera nacional.
En la terraza del Gran Casino, por la parte del paseo del Boulevard, se habían reconcentrada muchas y distinguidas personas
En el atrio de la iglesia, cuya fachada estaba artísticamente iluminada, con profusión de luces, esperaban la llegada de la Real familia, el Presidente del Consejo de ministros, señor Silvela, el ministro de Fomento, señor marqués de Pidal; el gobernador civil, señor conde de San Román; y el Ayuntamiento en corporación, presidido por el Alcalde, señor conde de Torre Muzquiz; compuesto por los tenientes de alcalde, señores Altube, Pradera, Lasquibar y Tornero; y los concejales señores Laffitte, Soraluce, Resines, Irastorza, Vidaur, Lizasoain, Colmenares, Ibarra, Aguinaga, y secretario señor Egaña.
Al llegar la regia comitiva a la escalinata del pórtico de la iglesia, fueron recibidas las reales personas por el alcalde, los dos ministros citados, el gobernador civil y el Ayuntamiento.
A la entrada de la iglesia, el párroco de la misma, Don Isidoro Bengoechea, dió agua bendita a SS.MM. y AA.RR., entrando las augustas personas en el templo bajo palio, que era llevado por los señores concejales.
La familia real se situó, bajo un precioso dosel, junto al altar mayor al lado del evangelio.
Los demás acompañantes ocuparon los puestos que tenían señalados.
entre los concurrentes vimos, a las duquesas de Mandas y Bailén, condesas de San Román, de Torre Muzquiz y de Sástago; señoras de Macías, Llopis, Viuda de Gaytán de Ayala, Aguire de Tejada, de Altube y otras distinguidas señoras.
Generales Macías, Illans, Espinosa de los Monteros y Arteche; comandante de marina, señor Llopis, director de Sanidad, señor Miranda y otras personas.
Terminada la función religiosa, salieron del templo las augustas personas acompañadas del clero parroquial bajo palio, siendo acompañadas hasta llegar junto al coche, por las autoridades citadas.
La Real familia regresó a Palacio por las mismas calles que fue a la iglesia.
Durante la Salve, el tenor de San Vicente, señor Vidarte, cantó el Ave María, de Mercadante.
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